—Quiero que me prometas algo —su voz se había vuelto grave de repente.
Asentí con la cabeza, él hizo una pausa.
—Quiero que me prometas que, pase lo que pase, recordarás siempre dos cosas. Dime que lo harás.
Volví a asentir, estaba muy intrigada, casi preocupada por el tono en el que me hablaba.
—La primera es que el sexo y el amor no tienen nada que ver.
—Eso ya me lo dijiste anoche.
—Bien. La segunda es que lo de anoche fue un acto de amor.
(Source: freudchicken)